“Dentro de los resultados levantados se observa como urgente que las instituciones públicas tomen en cuenta las brechas y barreras específicas que afectan a las mujeres rurales” dijo la directora de Rimisp en Chile Danae Mlynarz.

 Los gobiernos y las organizaciones están cada vez más conscientes de la importancia de la extensión agrícola y los servicios de asesoramiento rural con perspectiva de género, ya que esta perspectiva permite abordar las limitaciones que enfrentan las mujeres en la producción campesina.

Aunque ellas representan casi la mitad de la fuerza agrícola en el mundo, continúan experimentando barreras que les impiden aumentar su productividad.

Bajo ese contexto, Rimisp – Centro Latinoamericano de Desarrollo Rural apoyó a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a Implementar la Herramienta de Análisis de Género (GRAST) en los Servicios de Asesoramiento Rural en Chile y en Guatemala.

Con la GRAST se midió, específicamente, la incorporación del enfoque de género en los servicios de extensionismo o asesoramiento rural ejercido por Fundación PRODEMU y su Programa Mujeres Rurales, en Chile, y por el Sistema Nacional de Extensión Rural, en Guatemala.

Para esto, el equipo de investigación analizó tanto el entorno político como los instrumentos que permiten u obstaculizan la creación de las condiciones dentro del sector, así como la capacidad y sensibilidad de los actores que intervienen en la prestación de servicios públicos de extensión rural.

En paralelo, y en el marco de este proyecto, Rimisp y FAO capacitaron a especialistas de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer (PRODEMU) -con el apoyo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP)- en la implementación de la metodología GRAST para los servicios de asesoramiento rural.

“La institución que implementa el programa es PRODEMU, que trabaja con el enfoque de autonomía. No se trata solo de autonomía económica, y que las mujeres rurales puedan generar sus propios ingresos, sino también de su empoderamiento personal” explica Daniela Castillo, asistente de investigación de Rimisp que participa en el proyecto.

María José Díaz Bernal, coordinadora del Programa Mujeres Rurales de PRODEMU, destacó la importancia de llevar a cabo estos proyectos en Chile, “debido a la amplia oferta de servicios de asesoramiento rural dirigida a la Agricultura Familiar Campesina (AFC)”.

Díaz Bernal explicó que “los diferentes programas involucran entidades gubernamentales, municipales y otras instituciones que ejecutan las asesorías y/o capacitaciones. Desde esta perspectiva, es relevante la aplicación de la herramienta GRAST ya que a nivel organizacional son variadas las entidades que participan y se involucran en la ejecución de los programas, por lo que los diagnósticos y recomendaciones respecto a la incorporación del enfoque de género difieren entre las instituciones”.

Asimismo, la coordinadora del Programa Mujeres Rurales de PRODEMU dijo que “a nivel individual, la GRAST se vuelve fundamental para identificar la calidad de la aplicación del enfoque de género que se esté impulsando, o no, en los lineamientos del programa en cuestión”.

Por ejemplo, “con la aplicación de la GRAST en el piloto del Programa Mujeres Rurales INDAP-PRODEMU en la Araucanía, se relevaron elementos a fortalecer en la ejecución del programa desde la perspectiva de las usuarias”, señaló Díaz Bernal.

“Las brechas de género a nivel mundial, y en Chile también, prevalecen y se hacen más profundas en el contexto rural, siendo las mujeres las más afectadas especialmente por un menor acceso a los recursos productivos, financieros y de asesoría para el desarrollo de sus actividades productivas. Debido a lo anterior, la GRAST se vuelve sumamente relevante debido a los tres niveles de análisis de la herramienta y de la valorización de la incorporación del enfoque de género en los programas de asesoramiento rural” concluyó la coordinadora de PRODEMU.

Por su parte, María Cecilia Jorquera Olguín, encargada Nacional del Programa Mujeres Rurales, del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) dijo que, en el marco de la alianza estratégica de INDAP y Fundación PRODEMU, para ejecutar de manera conjunta el Programa Mujeres Rurales, el desarrollo de este estudio y la implementación de la GRAST, “es relevante para poder tener insumos que permitan obtener una mejora continua de la calidad del servicio entregado, reconociendo e incorporando la realidad territorial de las mujeres rurales participantes”.

“Proyectos como este nos permite visibilizar la realidad que tenemos en el país, en relación con el avance que se ha generado con respecto a la incorporación del enfoque de género en el quehacer institucional. El Programa declara que incorpora el enfoque de género como herramienta de acción en su planificación, por lo que el resultado de este estudio puede contribuir a verificar que esto se aplique realmente, permitiendo mejorar el servicio de asesoría técnica entregado, relevando la expertisse de cada una de las instituciones que forman parte del Programa, donde INDAP en relación a su misión y visión aporta con el fomento productivo, y con el presupuesto total para su funcionamiento, y desde Fundación PRODEMU los conocimientos de enfoque de género y el trabajo específico con las mujeres” apuntó Jorquera Olguín.

Finalmente, la encargada Nacional del Programa Mujeres Rurales del INDAP señaló que “es relevante desarrollar más acciones que permitan fortalecer la aplicación del enfoque de género, contribuyendo con esto a mejorar la calidad de los programas e iniciativas que se implementen para abordar estos aspectos que son tan relevantes”.

Por su parte, , la directora de Rimisp en Chile, Danae Mlynarz dijo que la implementación de la GRAST en los servicios de asesoramiento “nos muestra la necesidad de establecer un énfasis para la Agenda Chile de Rimisp con la mujer campesina, puesto que dentro de los resultados levantados se observa como urgente que las instituciones públicas tomen en cuenta las brechas y barreras específicas que afectan a las mujeres rurales e incorporen acciones con pertinencia cultural indígena en el modelo de intervención de extensionismo rural”.

Mlynarz agregó que “aun cuando en Chile se ha avanzado recientemente en la creación de una institucionalidad pública que promueve la equidad de género, todavía se descuida la situación particular de las mujeres rurales, las cuales son invisibilizadas junto con sus demandas. Se las considera mano de obra familiar no remunerada y sufren una la triple jornada de trabajo doméstico, trabajo de cuidado y el trabajo en la unidad productiva, sin políticas específicas que se hagan cargo de estas consecuencias”.

Con los resultados del estudio desarrollado por Rimisp, a partir de la implementación de la GRAST en Chile, se podrá orientar a las instituciones en su toma de decisiones para desarrollar acciones que permitan fortalecer la aplicación del enfoque, contribuyendo con esto a mejorar la calidad del programa y por ende favorecer el acceso de las mujeres a conocimientos que incrementen sus oportunidades de empoderamiento y desarrollo de su autonomía.

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