Nos dice Rosa López* mujer lideresa del municipio de Cumbitara, al noroccidente del departamento de Nariño, una de las zonas más afectadas por el conflicto armado en Colombia y uno de los municipios donde se ejecuta el proyecto “Fortalecimiento de la plataforma Tedapaz: un observatorio para medir el cambio con perspectiva territorial.

Ella cuenta que desde hace 30 años aprendió, gracias a una comunidad religiosa internacional, cómo se manejan las políticas públicas y cómo luchar por sus derechos. A partir de ahí ha ayudado a las comunidades donde se encuentre. Actualmente hace parte de la Mesa Municipal de Mujeres, organización que cuenta con más de 25 participantes que trabajan por incluir el enfoque de género en las políticas públicas de este municipio.

A propósito del primer taller de indicadores cotidianos del proyecto, realizado en la ciudad de Popayán el 21 y 22 de abril, conversamos con ella sobre los desafíos de ser mujer líder en esta región y su opinión respecto de la iniciativa.

¿Cómo ha sido el proceso de ser una mujer líder en una región como Nariño? ¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y cuáles han sido los principales desafíos?

“Como mujer, la mayor satisfacción y alegría es servir, hacer incidencia ante las entidades territoriales o dónde yo tenga que ir para lograr que algo se dé para la comunidad, esa es mi mayor satisfacción. En cuanto a los desafíos, lo más complicado como mujer líder nariñense es que todavía no se ha logrado cerrar las brechas de machismo en las comunidades y muchas veces no aceptan a una mujer líder. Otro de los desafíos es que en nuestro territorio es muy complicado hacer liderazgo por el tema de seguridad, a veces el reclamar o rechazar algo incorrecto, hace que lo tengan en cuenta para algo que no es agradable, para tenerlo “entre ojos” y hasta quitarle la vida, como ha ocurrido con muchas líderes”.

¿Considera que las personas que toman decisiones de política pública para el desarrollo de su comunidad tienen en cuenta la experiencia y conocimiento de personas como usted?

“No, la mayoría de las políticas públicas las hacen desde las oficinas, no las hacen desde los territorios. Debería ser, al contrario, las políticas que favorecen a nuestros territorios deberían hacerse en ellos, desde las Juntas de Acción Comunal y las comunidades.  Primero se deben analizar las necesidades y mirar los presupuestos, para que realmente las políticas públicas lleguen a favorecer las comunidades en los territorios”.

¿De qué manera usted y su comunidad pueden acompañar a los que toman las decisiones de su territorio para que sean más cercanas a la realidad? 

“Esto se lograría haciendo una política que haga presencia en los territorios donde los líderes comunales, las Juntas de Acción Comunal y las personas de la misma comunidad que viven las problemáticas, puedan expresar las necesidades que tienen para que los recursos sean un poco más acercados a la realidad. Eso se logra dentro de un observatorio, dentro de los comités o consejos regionales, sin embargo, es necesario que no solo se nombren y ahí se dejen, sino que se ejerzan como verdaderamente consejos regionales, donde los campesinos y la gente de la comunidad puedan expresar lo que verdaderamente sienten, lo que le pasa, lo que le duele y de esta manera construir unas políticas públicas que sean más cercanas a la realidad”.

¿Cree que un observatorio territorial puede visibilizar las acciones, visiones y realidades de los habitantes de un territorio como elemento para construir paz territorial?

“Si, es muy importante que existan estos observatorios porque se logra un nivel de confianza que puede servir como canal para poder expresar lo que uno siente, expresar las necesidades y lo que las comunidades verdaderamente necesitan. Un observatorio es ideal para poder expresar las situaciones, problemáticas y satisfacciones, porque en la comunidad hay aspectos que se han logrado y ha sido una alegría para nosotros, sin embargo, también hay otras cosas que no se han dado y son desagradables. Nuestros territorios son diferentes, por ejemplo, no pasa en Nariño, lo que pasa en Cundinamarca, que es una región más central y puede el gobierno llegar más rápido a visibilizar sus problemáticas. En ese sentido, los observatorios territoriales sirven como un canal porque se asemejan más a las regiones donde sufrimos las necesidades y así mismo brindan soluciones propias de la zona. Cuando uno tiene necesidades básicas insatisfechas en salud, educación, en vías de comunicación o conectividad entonces no tiene una calidad y así no se puede consolidar la paz territorial, así haya un acuerdo de paz”.

¿Por qué el observatorio debe tener un objetivo de incidencia?

“Porque el observatorio es el canal que nos va permitir hacernos escuchar y sentir las necesidades de las comunidades como territorio, por eso es importante, porque si el observatorio hace el análisis y se queda ahí nada más, entonces no hemos hecho nada, pero si tenemos un canal donde nosotros podamos expresar lo que sentimos con una tranquilidad y una comunicación que sea clara para los territorios, podemos lograr que nuestra voz sea escuchada a nivel local, departamental, a nivel regional y quizá a nivel nacional. Para nosotros es importante que el país sepa sobre nosotros, los municipios que hemos sido más afectados por la violencia y el narcotráfico. Queremos sentir que no quedamos en el olvido por ser regiones apartadas. Queremos que no se equivoquen con nuestras necesidades. Nosotros somos 170 municipios de la estrategia PDET con unos proyectos muy ambiciosos que están proyectados a 15 años, pero no se ha logrado avanzar mucho, apenas se queda en un modelo de fortalecimiento y eso quiere decir “arreglar lo más dañado”, pero nosotros necesitamos un hospital, escuelas para nuestros hijos, unas vías de comunicación más fortalecidas para lograr el desarrollo de nuestra región”

Rosa finaliza “los observatorios territoriales son un elemento para construir paz territorial, son los canales ideales para visibilizar las problemáticas de las comunidades y buscar soluciones”.

*Por razones de seguridad y a solicitud de la entrevistada, hemos cambiado su nombre.

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