Columna de Opinión:

Priscilla Andrea Martínez Duarte, estudiante del Diplomado de Políticas de Inclusión Social con Enfoque Territorial 2021, Licenciada en Desarrollo y Gestión Interculturales. Noviembre 2021

La producción de plátano sigue llegando a nuestras mesas. Ni con calor, lluvias y percances, nosotros dejamos de ver las pencas de plátano en los tianguis, mercados o puestos ambulantes.

México es el doceavo productor a nivel mundial de plátano. Destina su producción a 43 mercados internacionales principalmente a Estados Unidos, Japón y Reino Unido. La producción de este fruto se da en 16 estados de México. Especialmente en los estados de Chiapas, Tabasco y Veracruz, siendo éstos los que producen más del 60% del total de la producción nacional. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México SAGARPA (2021) todo el año hay producción estable y el promedio mensual es de 200 mil toneladas.

Para seguir distribuyendo al mercado internacional y nacional, así como para ofrecer plátano todo el año, las y los productores pasan por circunstancias realmente desfavorables. ¿Alguna vez te has preguntado por las situaciones diversas que pasan las personas que trabajan de jornaleros en esta labor? Independientemente de la respuesta, se considera que esta es la mejor oportunidad para cuestionar, coincidir o añadir argumentos en colectivo.

Las desigualdades que presentan las y los productores tiene que ver con diversos factores. Entre ellos, está el clima y la geografía. Por ejemplo, en Chiapas, Veracruz y Tabasco la temperatura rebasa los 28 grados centígrados, es decir, el calor es mucho mayor que en otros lugares de México debido a su cercanía con el mar, y cuando llueve, esta situación provoca inundaciones. Con respecto a esto, en noviembre del 2020 la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) de Tabasco, reportó la pérdida del 50% de las plantaciones a causa de las lluvias.

Por otro lado, las jornadas de trabajo son extensas y los pagos que reciben son precarios. Según la Encuesta Nacional Agropecuaria de INEGI (2019), las jornadas laborales rebasan las 12 horas, y la paga es menor al sueldo mínimo. De hecho, quien llega a recibir un poco más de dinero es el hombre, además de que se visibiliza mucho más su participación en las jornadas laborales. De cada 100 productores solo 17 son mujeres responsables del manejo y de la toma de decisiones en las unidades de producción.

Por último, pero no por ello menos importante, el uso de plaguicidas y químicos en la limpieza de plátanos afecta la salud de las y los jornaleros. Y a pesar de que su trabajo lo requiere, muy pocos cuentan con algún tipo de servicio médico. El primer informe de Violación de Derechos de las y los Jornaleros Agrícolas en México (2018), indicó que sólo el 7.5% de las personas que fueron registradas como trabajadoras del campo en ese año, fueron afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La lista de dificultades que se presenta para las personas productoras de plátano en la zona sur de México, vislumbra la desigualdad social y territorial. No es lo mismo trabajar por una remuneración que permita cumplir las necesidades básicas y con horarios de trabajo acordes, que trabajar en el campo donde no se recibe una retribución justa. No es lo mismo trabajar con seguro social en cualquier lugar, que trabajar en el campo donde la persona se expone físicamente, y no cuenta con los recursos para pagar algún percance. No es lo mismo trabajar en el campo donde mayormente se toma en cuenta el papel del hombre, que trabajar en el mismo lugar siendo mujer, donde por el hecho de serlo, la opinión y el trabajo es menospreciado.

La existencia de estructuras políticas, sociales y económicas lejos de erradicar estas acciones desfavorables en la producción de plátano, son parte de lo que diversos informes de Rimisp (2018) mencionan como trampas de pobreza y desigualdad, es decir, estructuras e instituciones que reproducen las condiciones que impiden que sectores de la población alcancen mayores niveles de bienestar.

No dejemos que estas desigualdades pasen desapercibidas. Tal vez sean los mismos tianguis y los mismos mercados, pero no serán las mismas personas que consumen las pencas de plátano… ¡La producción tiene nombre y apellido!

Fotografía: Priscilla Andrea Martínez Duarte. Frutería de la alcaldía Coyoacán en la Ciudad de México. 

Referencias:

 INEGI. (2019). Encuesta Nacional Agropecuaria. Recuperado 11 de octubre de 2021, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/ena/2019/doc/rrdp_ena2019.pdf

Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas. (2019, febrero). Primer Informe. Violación de Derechos de las y los Jornaleros Agrícolas en México. Recuperado noviembre de 2021, de http://cecig.org.mx/wp-content/uploads/2019/03/INFORME_RNJJA_2019.pdf

RIMISP. (2020, enero). Informe Latinoamericano de Pobreza y Desigualdad 2019. Juventud rural y territorio. Autor. Recuperado de https://rimisp.org/informelatinoamericano/wp-content/uploads/2020/04/Rimisp-Informe-Latam-2019.pdf

SAGARPA. (2021, 20 marzo). Aumentó 2.9 por ciento producción de plátano mexicano en 2020. Recuperado 11 de octubre de 2021, de https://www.gob.mx/agricultura/prensa/aumento-2-9-por-ciento-produccion-de-platano-mexicano-en-2020?idiom=es

Usla, H. (2020, 17 noviembre). El 50% de las plantaciones de plátano en Tabasco fueron afectadas por las inundaciones. Recuperado 11 de octubre de 2021, de https://www.elfinanciero.com.mx/economia/el-50-de-las-plantaciones-de-platano-en-tabasco-fueron-afectadas-por-las-inundaciones/?outputType=amp

 

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