Colombia, como el resto de países de América Latina tuvo un confinamiento prolongado durante buena parte del 2020 y el primer trimestre del 2021. En este escenario de dificultades económicas, el Gobierno Nacional anunció la presentación de una reforma tributaria. Esta situación caldeó los ánimos de la población y generó el inicio de un paro nacional a finales del mes de abril.

Pese a que la reforma tributaria fue retirada poco después, en la sociedad colombiana hay un descontento generalizado. Los manifestantes, principalmente jóvenes, y el comité del paro, buscan cambios estructurales que logren disminuir las brechas de desigualdad y pobreza que se han profundizado con la pandemia. Según datos del último informe del Departamento Administrativo Nacional Estadística (DANE) el 42,5% de los colombianos, es decir alrededor de 21 millones son pobres y el 15% viven en pobreza extrema.

El mes que ya completa el paro nacional en Colombia, ha provocado excesos de la fuerza pública que sumado a algunos actos de vandalismo han dejado por lo menos 50 personas asesinadas, según datos de la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, diversas organizaciones de Derechos Humanos, hablan de más de 60 muertos, centenares de desaparecidos, agresiones sexuales y miles de heridos en una clara vulneración de los derechos de las personas.

En medio de este panorama, el país ha venido consolidando un movimiento juvenil y estudiantil cada vez más fortalecido, el cual ha logrado que se mantengan las protestas, junto con utilizar el paro nacional como la forma de articularse como movimiento, que no solo involucra marchas, sino actividades artísticas, “plantones” (concentraciones de personas que están por un mismo tiempo y lugar manifestándose por una situación) y apropiación de espacios que se gestan desde los barrios en las áreas urbanas y rurales del país. La masiva participación de los jóvenes en estas actividades tiene sentido, si se tiene en cuenta que, según datos del DANE en Colombia, el 27,7% de los jóvenes no estudia ni trabaja.

Estos jóvenes, consideran la movilización no solamente como un paro nacional, sino como todo un estallido social que representa una oportunidad para cambiar el rumbo del país. Al respecto, Luis Carlos Quisobonoy, líder estudiantil y juvenil del municipio de Argelia, en el departamento del Cauca, afirma que: nos sentimos representados por el estallido social que estamos liderando los jóvenes en el marco del paro nacional, ya que buscamos cambios estructurales. Nos estamos movilizando a través de la pedagogía con los campesinos de la región, pero también a través de “velatones”, muestras de pintura y recolección de donaciones. Algunos de los puntos centrales que tenemos como exigencia al Gobierno Nacional, es que sea respetado el derecho a la movilización, que se derogue el decreto 380 que tiene que ver con la aspersión aérea con glifosato y que se haga cumplimiento del Acuerdo de Paz, así como el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos”.

En Colombia, los jóvenes representan el 21,8%, es decir cerca de 10.990.268 de la población total. Según datos de la Gran Encuesta Nacional Sobre Jóvenes, que se realizó del 6 al 12 de mayo de este año a 2556 jóvenes entre 18 y 32 años, de todos los estratos socioeconómicos con el objetivo de conocer la percepción que tienen con respecto a las marchas que se han presentado en los últimos días; el 91% de los encuestados manifestó que se han movilizado en rechazo al gobierno nacional y el 84% afirmaron sentirse representados por el actual paro nacional.

La indagación también reveló que el 63% de ellos se ha movilizado a través de las redes sociales y en las calles. Algunas de las razones por las que los jóvenes justifican las protestas, tienen que ver con el aumento de la pobreza, la reforma tributaria que ya fue retirada y el aumento del desempleo juvenil.

La encuesta, que fue aplicada en 13 ciudades del país, también revela que más del 90 % de los jóvenes desconfían de instituciones como el Congreso, la Presidencia y las Fuerzas Militares. Contrario a esto, manifiestan confiar en instituciones como las universidades públicas, las redes sociales y los medios de comunicación independientes. Para los jóvenes los principales problemas que afectan al país son la falta de empleo, el 74% lo manifestó, así como la pobreza (53%) y los hechos de corrupción (48%). Asimismo, más del 50% de los encuestados manifestaron que su situación económica y laboral ha empeorado en el último año.

Para Carlos Córdoba, director de la oficina Rimisp en Colombia, “el descontento actual de los jóvenes del país es un acumulado de muchos años, a pesar de que Colombia venía avanzando en reducción de la pobreza, no hemos tenido políticas consistentes ni acciones concretas para ellos. Temas tan sensibles como la educación, el empleo juvenil, han tenido algunas estrategias y programas en un gobierno o en otro, pero no políticas consistentes en el largo plazo. Con la pandemia todo esto se hizo evidente y los jóvenes no aguantaron más”. Pese a esto para el director, la masiva participación de los jóvenes en las recientes movilizaciones es importante porque “Colombia se dio cuenta que tiene una voz nueva, una voz distinta a las tradicionales reivindicaciones sociales que habían existido, y que no estábamos preparados para atender esas solicitudes, ojalá el gobierno sea capaz de entender la dimensión que tienen los jóvenes y pueda dialogar con ellos y atender sus solicitudes y propuestas”.

A pesar de la poca confianza de los jóvenes encuestados en las instituciones, el 87% de ellos considera que votar es una forma de ayudar a transformar y solucionar los problemas del país, opinión que se repite en los encuestados de todos los niveles socioeconómicos. Frente a esto, el 89% de ellos manifestaron su intención de votar en las elecciones de 2022 para Congreso y Presidencia y ven esta como otra oportunidad para cambiar en las urnas, por lo que hoy luchan en las calles.

Foto: Comunicaciones MOVICE

Ingresa tu correo electrónico para recibir nuestros newsletter.

Noticias similares