Con el objetivo de comprender los efectos que la pandemia por el COVID-19 ha generado sobre el acceso y consumo de alimentos en los hogares rurales y urbanos de los departamentos de Huila y Nariño, Rimisp, Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, con el apoyo del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de la cooperación canadiense, adelantó la Encuesta sobre Seguridad Alimentaria y Alimentación.

Para el caso del departamento del Huila, la encuesta se realizó a 455 hogares rurales y urbanos, evidenciando los riegos que para enfrentar inseguridad alimentaria.

En primer lugar, los resultados de la encuesta señalan que el 60% de los hogares reportan tener menos ingresos comparado con su situación antes de la pandemia. El porcentaje en las zonas rurales es aún mayor, pues el 66% manifestaron tener una reducción en sus ingresos, frente a un 60% de los hogares urbanos.

Respecto a las afectaciones que esta situación generó frente a la adquisición de alimentos, el 42,8% de los hogares encuestados manifestó presentar inseguridad moderada a severa, es decir, cuatro de cada 10 hogares redujo la calidad y cantidad de sus alimentos en el Huila. De manera alarmante, el 8% de los hogares enfrentó inseguridad alimentaria severa, lo cual quiere decir que estuvo en riesgo de sufrir hambre.

Un punto especial lo muestran los hogares con jefatura femenina, ya que son los más afectados en lo que va de la pandemia en Colombia. Los resultados de la encuesta señalan que el 46% de hogares huilenses con jefatura femenina redujo la cantidad y calidad de sus alimentos frente a un 38%     de los hogares con jefatura masculina. Más aun, el 9,4% del primer grupo estuvo en riesgo de pasar uno o más días sin comer, frente a un 6,9% del segundo grupo. Para Rimisp, las políticas públicas que se diseñen en los territorios para contrarrestar los efectos de la pandemia deben diferenciar los efectos específicos sobre las mujeres y los hombres.

Estrategias para enfrentar la crisis pueden afectar el desarrollo físico y cognitivo

El 64% de los hogares encuestados en el Huila disminuyeron el consumo de carne o pescado como una estrategia para mitigar la crisis económica originada por la pandemia.

No obstante, esta decisión puede afectar el desarrollo físico y cognitivo de los niños, niñas y adolescentes. Así mismo, el 56% disminuyó el consumo de frutas y verduras frescas; el 45% redujo sus gastos en salud y educación, y un 8,5% adoptaron medidas más radicales como la migración de alguno de los miembros del hogar.

“Los huilenses han comprometido la calidad y variedad de los alimentos, han reducido las cantidades o número de comidas al día e incluso, han llegado a sentir hambre. Existen distintos factores que contribuyen a que la alimentación sea una preocupación en muchos hogares, y por ello la construcción de soluciones debe considerar las condiciones territoriales y tener como eje, el diálogo entre diversos actores” afirmó Carlos Córdoba, director de Rimisp en Colombia.

Para analizar estos resultados con los actores territoriales, en alianza con la Universidad Surcolombiana, se adelantó el Conversatorio Virtual: Efectos de la Pandemia en la seguridad alimentaria de los hogares Huilenses. En él, diversos actores territoriales comentaron los resultados arrojados por esta encuesta.

 Para Rómulo Medina Collazos, Decano Facultad de Ingeniería de la Universidad Surcolombiana, en el Huila, “es absurdo que en las zonas rurales haya menos y más dificultad para obtener los alimentos. Establecer una huerta es algo que se ha ido perdiendo en las comunidades rurales y justamente esto podría representar una mejora a nivel económico, social y ambiental para estos hogares”.

Frente a las medidas que ha tomado el gobierno departamental y municipal para atender los impactos de la pandemia en la ruralidad, Dilberto Trujillo, Secretario de Agricultura del departamento del Huila explicó que han destinado un rubro especial para donar mercados, pero implementando acciones paralelas: “Nos dimos cuenta que no era sostenible en el tiempo mantener esta asistencia, por lo cual generamos condiciones para que los ciudadanos puedan adquirir sus propios alimentos. Gracias a eso, recuperamos prácticas como la minga y mucha solidaridad entre los ciudadanos”.

En este sentido, Belén Alarcón, Directora de la Corporación Plataforma Sur, afirmó que la solidaridad resuelve problemas y afianza valores, pero frente a las cifras de la encuesta es importante tomar diversas medidas: “Se debe implementar la renta básica como un derecho fundamental en momentos de crisis y sumar acciones como el truque (intercambio de una cosa por otra sin intervención de dinero), pero no se puede apartar la responsabilidad del Estado”.

Para Lorena Parra, Presidenta Corporación Café con Aroma de Mujer, el fortalecimiento de capacidades de las mujeres rurales podría contrarrestar los efectos de la pandemia en sus hogares. “Nosotras proponemos que los gobiernos trabajen directamente con los campesinos y sin intermediarios. Así mismo es importante que puedan brindar capacitaciones a las organizaciones en temas de proyectos productivos”, puntualizó la representante de este gremio.

En este diálogo, los actores territoriales coincidieron en la importancia de fortalecer el trabajo asociativo de las organizaciones para impedir la inseguridad alimentaria de los hogares huilenses, así como generar jornadas de mercados campesinos y cultura alimentaria, incentivar las huertas comunitarias, retomar la producción y desarrollo locales y reconocer la economía del cuidado y trabajo femenino en las zonas rurales del departamento.

 

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