¿Puedes realizar un balance sobre el 2017 y el trabajo realizado en torno al proyecto Jóvenes rurales y territorios: Una estrategia de diálogo de políticas?

 Lo más relevante fue la exitosa puesta en marcha de los cuatro GDR (en Colombia, México, Ecuador y Perú), alrededor de un tema prioritario para los gobiernos de la región, afianzando el liderazgo de la alianza Rimisp, FIDA, Gobiernos, para impulsar la discusión sobre una agenda que considere los asuntos claves para los jóvenes rurales mediante análisis sólidos y debate con socios relevantes.

Además, se consiguió una incidencia especial en los casos de Perú y Ecuador con los gobiernos, aesorándolos y explorando opciones de políticas e instrumentos públicos que puedan ser apoyados por socios nacionales e internacionales como FIDA y Rimisp.  

¿Cómo visualizas el rol de los GDR ante los cambios políticos en la región?

 Dada la finalidad, composición y enfoque de foro de discusión, los GDR han demostrado ser una plataforma de gran utilidad incluso en los casos de cambio de gobierno, como en Ecuador (2017) y Perú, -donde ha habido varios cambios de gabinete entre 2017 y 2018-, demostrando que pueden mantenerse como iniciativas institucionalizadas con un carácter flexible.

 

¿Qué opinas de la forma que va tomando la agenda de juventud rural en FIDA, en función de la coyuntura en Latinoamérica?

 Para FIDA, la problemática de la juventud rural es clave en el contexto de los debates sobre las nuevas orientaciones y prioridades bajo la presidencia de Gilbert Houngbo. Al respecto, se está dando mayor énfasis al empleo juvenil, que se introducirá como nuevo tema de integración en las prioridades del FIDA, relacionado con los ODS 1, 2 y 8, y las propuestas productivas, tratando de consolidar el papel del FIDA como agencia líder en ese sector. 

¿Cuáles son los principales avances y los desafíos del trabajo en conjunto entre FIDA y Rimisp para este 2018?

Se han dado bastantes avances, tanto en concienciación como en el planteamiento de los principales retos que afronta la preparación e implementación de políticas públicas que favorezcan a los jóvenes rurales.

Los retos pasan por diseñar políticas sectoriales que incorporen una programación sensible a la juventud, desarrollar mecanismos de financiamiento específico para los jóvenes, y facilitar la inclusión de la juventud rural en el diálogo político.   

 ¿Cuáles son las cualidades que FIDA reconoce en Rimisp, a la hora de desarrollar investigación en territorios latinoamericanos? 

 La aplicabilidad, el enfoque, el conocimiento de las temáticas y la credibilidad entre los socios de Rimisp hacen de esta alianza una herramienta muy útil para avanzar en la promoción del potencial y problemática de la juventud rural en la región latinoamericana, favoreciendo el efecto multiplicador de las propuestas de ambas instituciones, y facilitando el liderazgo de ambos en el sector rural de los cuatro países donde operan los GDR.

 

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