La Corte Interamericana de Derechos Humanos (2021) defiende el derecho humano al disfrute de un medio ambiente sano como la base fundamental de la existencia humana, con vínculos individuales y colectivos, tanto para las generaciones presentes como futuras. Advierte que los derechos a la vida y la integridad personal requieren que los Estados eviten daños ambientales significativos dentro y fuera de su territorio y a su vez, los obliga a: regular, supervisar y monitorear las actividades que podrían causar daños significativos al medio ambiente; realizar evaluaciones de impacto ambiental; preparar planes de contingencia; y mitigar cualquier daño ambiental significativo.

En su Informe especial sobre el calentamiento global de 1,5 ° C, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, 2019) estima que este podría llevar a unos 3 y hasta 16 millones de personas a la pobreza extrema, principalmente por su impacto en la agricultura y los precios de los alimentos. Afirma también, que el cambio climático y la variabilidad podrían exacerbar las desigualdades, afectando especialmente a las personas desfavorecidas por género, edad, raza, clase o discapacidad. El informe además advierte, que los beneficios de los proyectos de adaptación y mitigación y el financiamiento para combatir el cambio climático pueden acumularse para algunos y no para otros, reforzando las desigualdades.

Por ello en Rimisp, trabajamos en diversos frentes para investigar, constatar y sobre todo buscar respuestas y soluciones, para lidiar con esta realidad que afecta a todo el planeta, pero que se hace sentir de forma muy fuerte en nuestro continente americano.

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