¿Qué procesos sociales están detrás de las transformaciones recientes que observamos en territorios rurales de Latinoamérica que han tenido crecimiento económico con inclusión social? Esa es  la pregunta principal que aborda el libro “¿Unidos podemos? Coaliciones territoriales y desarrollo rural en América Latina”, escrito por la investigadora de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, María Ignacia Fernández, y por el investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Raúl H. Asensio, en una edición conjunta entre ambas instituciones.

El texto es un resultado del programa Dinámicas Territoriales, que tuvo dos fases de investigación. La primera, consistió en estudios de casos de territorios que, según las estadísticas, parecían estar superando ciertos elementos generadores de pobreza y desigualdad. En ese contexto, los investigadores sintetizaron cuáles eran los resultados consistentes en la mayor parte de los territorios, constatando el rol fundamental de las llamadas coaliciones territoriales. La segunda fase de la investigación consistió en revisitar los territorios que en la primera etapa dieron cuenta que la existencia de coaliciones territoriales era uno de los mecanismos relevantes para enfrentar procesos de desarrollo.

Sobre este concepto central, María Ignacia Fernández explica que “las coaliciones territoriales son agrupamientos de actores que se producen en torno a objetivos compartidos, relacionados a temas que se vinculan a las dinámicas territoriales y que reflejan la importancia de los actores locales en la definición de las dinámicas rurales”.

Al respecto, el libro presenta ocho estudios de caso, en seis países de la región: Chiloé, en Chile; Ostúa-Güija, en Guatemala; Cerrón Grande, en El Salvador; Jiquiriçá, en Brasil; Tunguruahua, en Ecuador; y Quispicanchi, en Perú. En los estudios de caso, se pudo constatar cuáles son las coaliciones sociales que aportan al desarrollo de cada zona y se logró analizar sus estrategias.

De esta forma, los autores estudian seis tópicos principales: la conformación de las coaliciones territoriales y las relaciones de colaboración y competencias entre sus integrantes; las estrategias de coaliciones territoriales para consolidarse como referentes dentro de los territorios, entre ellas la movilización de diferentes tipos de capital, las negociaciones políticas y las acciones colectivas de distinta naturaleza; los nuevos discursos e identidades colectivas que surgen en el marco de las coaliciones territoriales; la interacción entre estas coaliciones y otros actores de dentro y fuera de los territorios rurales: el papel del Estado como promotor, aliado o incluso objetivo de las coaliciones territoriales; y el rol de las coaliciones territoriales en el equilibrio entre los impulsos endógenos y exógenos de cambio.

Tipos de dinámicas de desarrollo

El trabajo de campo permitió a los investigadores sistematizar tres tipos de coaliciones sociales:

  • En primer lugar, coaliciones que inciden notoriamente en el crecimiento económico del territorio, pero no siempre en un desarrollo más integral. La distinción se hace en términos de cuán inclusivo es el proceso de crecimiento, es decir, si solo genera incremento de ingresos o también logra el surgimiento de bienestar e igualdad. Ejemplo de esta categoría se verifica en la coalición salmonera de Chiloé.
  • En segundo término, coaliciones positivas en términos de inclusión social e integración, pero no en términos de crecimiento, es decir, que no necesariamente sacan al territorio de la situación de rezago económico en la que se encuentra. En esta categoría se cuenta Jiquiriçá donde los actores sociales del territorio (sindicatos y cooperativas) logran buen vínculo con la política pública y atraen recursos al territorio, pero carecen del actor económico para dar el salto al desarrollo.
  • En tercer lugar, coaliciones que generan procesos de crecimiento inclusivos. El ejemplo que plantea el libro es la coalición del territorio de Tungurahua, que tiene una historia y una evolución de muy larga data y cuyos integrantes logran sinergias con actores externos, logrando cambios socialmente incluyentes en la estructura productiva.

El libro “¿Unidos podemos? Coaliciones territoriales y desarrollo rural en América Latina” expresa, por un lado, la importancia de los actores sociales para modelar las dinámicas económicas, políticas y sociales de los territorios rurales, y que los resultados del desarrollo dependen en buena parte de las decisiones y de la capacidad de los actores locales para articular propuestas transformadoras y para concretarlas en alianzas que lideren procesos de cambio de larga duración.

Ingresa tu correo electrónico para recibir nuestros newsletter.

Noticias similares