El informe “Jóvenes cultivadores de coca y amapola en Colombia, Ecuador, México y Perú. Experiencias biográficas de la actividad productiva y expectativas de futuro” será presentado en un webinar, el próximo 14 de julio.

Las voces de un grupo de jóvenes cultivadores de hoja de coca y amapola de cuatro países de América Latina se manifiestan en nuevo informe elaborado por Rimisp. A través de 38 entrevistas a jóvenes de entre 15 y 29 años de Colombia, Ecuador, Perú y México es posible adentrarse en aspectos poco conocidos de esta problemática, poniendo de manifiesto sus experiencias vitales y sus aspiraciones.

En “Jóvenes cultivadores de coca y amapola en Colombia, Ecuador, México y Perú. Experiencias biográficas, de la actividad productiva y expectativas de futuro”, los investigadores Rodrigo Yáñez, Carlos Córdoba y Daniel Niño identifican los factores que contribuyen a que los jóvenes de diversas zonas rurales decidan cultivar o participar en esta actividad, partiendo de sus historias personales y de una contextualización de su realidad local.

En ese sentido, el director de la oficina de Rimisp en Colombia e investigador principal, Carlos Córdoba, explica que este trabajo ha permitido conocer que la mayoría de los jóvenes son parte de familias que por “generaciones se han dedicado a los cultivos ilícitos, la mayoría no son propietarios, sino que venden su mano de obra para estas actividades”.  De ello se concluye que la primera razón que dan los jóvenes para vincularse a las tareas asociadas con cultivo ilícitos es la rentabilidad y, la segunda, la falta de oportunidades.

Entre los demás hallazgos del Informe se evidencia la precariedad de la presencia del Estado en los territorios analizados, “por ende la mayoría de los jóvenes se ven abocados a estas actividades como única alternativa de ingresos. Es importante mencionar que gran parte ellos sueñan con un territorio con desarrollo legal y con poder acceder a servicios de educación media tecnológica y profesional y tener un proyecto de vida en la legalidad”, explica Córdoba.

Los testimonios recabados muestran que la rentabilidad de estos cultivos suele ser más favorable a las alternativas lícitas que actualmente ofrecen sus regiones, generalmente asociadas a cultivos de frutas y hortalizas. Esto debido a la falta de infraestructura y cadenas de comercialización para estos productos legales. De esta manera se entiende que el trabajo asociado a la hoja de coca se haya convertido en una fuente complementaria vital, e incluso en la principal fuente de ingresos de muchos hogares.

Las entrevistas a los jóvenes cultivadores se realizaron entre septiembre del 2020 y febrero del 2021. Los contactos con los jóvenes se concretaron por medio de enlaces territoriales en cada zona seleccionada en los países estudiados, precautelando la seguridad de los jóvenes entrevistados y de los investigadores. El proceso de entrevistas se ciñó a un protocolo de seguridad para mantener en el anonimato las identidades y lugares específicos que pudieran poner en peligro a los participantes de la investigación.

El estudio incluye 11 entrevistas en Colombia, 7 en Ecuador, 10 en México y 10 en Perú, teniendo como ejes temáticos tres dimensiones: la experiencia personal, la actividad productiva y las expectativas para el futuro. Además, se abordaron temas asociados a la situación de la población con respecto al avance del Coronavirus, y la percepción de desarrollo de los territorios que habitan los entrevistados y la presencia del Estado en cada zona.

Uno de los aspectos que se pone de relevancia es el interés de los jóvenes en ser escuchados, pese a las dificultares que ha implicado ponerse en contacto con ellos. La mayoría de los participantes expresa haber sido excluidos de espacios de participación política y tener muy poco poder a nivel comunitario, por lo que no se sienten partícipes de los procesos de cambio a nivel local.

Carlos Córdoba reitera la importancia de mantener la investigación sobre esta realidad y visibilizarla, enfatizando en el hecho de que los cultivos ilícitos “no son solamente un tema de cifras sobre hectáreas sembradas o toneladas decomisadas, sino que se entienda que detrás de esto hay personas de carne y hueso que han sido arrastradas a esta actividad”.

Los hallazgos de este trabajo investigativo se presentarán en un webinar el 14 de julio próximo, a partir de las 10:00 (COL-ECU-MEX). El evento contará con la participación de: Sarah David. Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH; María Teresa Martínez Trujillo, miembro del Programa México y Centro América de Noria Research (México); Juan Carlos Garzón. Fundación Ideas para la Paz (Colombia); Yuritzin Flores Puig, directora Rimisp para México y Carlos Córdoba Martínez, director Rimisp para Colombia.

El evento se transmitirá a través del FB Live, desde el fanpage de Rimisp.

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