Diversos actores de los Sistemas Agroalimentarios Sostenibles (SAS), como representantes de los gobiernos locales y productores rurales, reflexionan sobre las conclusiones obtenidas tras la aplicación de una encuesta en 1.475 hogares ecuatorianos de territorios seleccionados por el proyecto Siembra Desarrollo, implementado por Rimisp en cinco países y financiado por el International Development Research Centre (IDRC).

Interesantes hallazgos sobre los impactos de la pandemia en los hogares de varias localidades del Ecuador son el resultado de la Encuesta Seguridad Alimentaria y Alimentación, realizada en el marco del Proyecto Siembra Desarrollo. Pequeña agricultura y alimentación resilientes al COVID-19. Esta iniciativa se desarrolla en los cantones de Daule, Santa Lucía y Palestina, (provincia del Guayas); Ventanas y Mocache (provincia de Los Ríos), ubicados en la costa ecuatoriana.

Recientemente abordamos los efectos de la emergencia sanitaria en las mujeres, principalmente en aquellas que son jefas de hogar. La vulnerabilidad y el empobrecimiento de ellas, tanto en las áreas urbanas como rurales, debido a los efectos de la pandemia y las medidas adoptadas para frenar los contagios, es una de las principales consecuencias. La investigadora de Rimisp, María José Castillo, explica que se  encontró “una mayor proporción de mujeres jefas de hogar entre los quintiles más pobres, tanto en el área urbana como en la rural, y más afectados por la pandemia ya que tuvieron mayor pérdida de ingresos en Guayas y mayor inseguridad alimentaria de moderada a severa, en ambas provincias y áreas”.

Además de la importante información obtenida sobre los impactos en las mujeres, se obtuvieron datos bastante reveladores sobre la reducción de los ingresos, los cambios en la dieta familiar, el acceso a los alimentos y el papel de las instituciones públicas durante los confinamientos.

El proceso de encuesta se efectuó, de forma telefónica,  entre el 2 de diciembre de 2020 y el 16 de enero de 2021, con una muestra de 1.475 hogares. Para la definición de los territorios donde fue aplicada, se identificaron como rurales aquellos territorios cuya población rural es mayor al 36% y como urbanos a los territorios en los que la población urbana corresponde al 36%.

De manera general, se observa también que son los hogares más pobres del área urbana, en especial los del primer quintil, son los que han sido los más afectados por la pandemia al reportar con mayor frecuencia menores ingresos y cambios en la dieta. Esto se traduce en menor consumo de frutas, verduras, carne o pescado, en comparación con quintiles más ricos y con el área rural.

Sin embargo en el área rural, se evidencia un mayor porcentaje de hogares con pérdida de ingreso en el quintil 3 y un incremento en el porcentaje de hogares al pasar de los quintiles 1 al 3.

Sobre este aspecto, el vicealcalde del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) del cantón Palestina (provincia del Guayas) Néstor Castro, sostiene que la capacidad de acceso a los alimentos ha sido mayor en las zonas rurales, en relación a las urbes, “es fundamental que la producción del campo tenga vías y canales de acceso a los supermercados y comercios en las ciudades, para evitar las situaciones de desabastecimiento que se han observado en las ciudades”.

Esta apreciación se corrobora con lo observado en la encuesta, al determinarse que existe mayor inseguridad alimentaria moderada a severa en el área urbana de Los Ríos, con un 34%, comparada con el 25%, de la ruralidad.

La preocupación de los encuestados por no tener suficientes alimentos en los tres meses anteriores a la realización de la encuesta, se traduce en que más del 54% de los hogares indicó esta inquietud por falta de dinero u otros recursos, como también, por el aumento de los precios de los alimentos.

Este dato ha motivado la reflexión de varios de los asistentes al Grupo de Diálogo Rural de Ecuador (GDR-Ecuador), respecto a las soluciones que los diferentes actores de los Sistemas Agroalimentarios Sostenibles (SAS) pueden aportar en este contexto.

Por ejemplo, Jean Grunauer, director del área de Fomento Productivo del GAD de la provincia del Guayas, considera que la implementación de iniciativas como huertos orgánicos y agroecológicos, así como la reducción de los costos de producción y la optimización de los recursos, son alternativas para enfrentar la dificultad de acceder a los alimentos.

Carlos Vaca, coordinador de este mismo gobierno local, coincide con este criterio y añade que “es fundamental el trabajo y articulación de los gobiernos descentralizados, brindando asistencia técnica para reducir la brecha urbano-rural, que se ha profundizado con la pandemia”.

La respuesta de parte de los gobiernos para resolver la dotación de alimentos hacia las personas con menor capacidad de adquirirlos durante los confinamientos, contribuyó a enfrentar la pandemia. Sin embargo la cobertura, registrada en la encuesta, resultó muy baja, ya que, aunque fue entregada al 56% de los hogares que reportaron pérdida de ingresos y al 66% de los que manifestaron preocupación por no tener suficientes alimentos,  solamente llegó al 14% de los que tuvieron por lo menos un miembro del hogar sin comer todo un día.

Para el representante del Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (Congope), Pedro Sáenz, al inicio de la emergencia sanitaria los gobiernos locales enfrentaron algunos problemas en la coordinación con las organizaciones de productores, para armar y entregar canastas alimenticias directamente en los hogares con mayores necesidades, “Esto se solucionó implementando trueques entre las diferentes provincias, intercambiando productos de la Costa con los de la Sierra”.

 Sobre estos  hallazgos de la Encuesta Seguridad Alimentaria y Alimentación, Ney Barrionuevo, director de la oficina de Rimisp en Ecuador, señala que no existe solamente un problema de oferta de alimentos, sino también de acceso a estos. “El gran reto que enfrentan los SAS es cómo conectar la producción de alimentos con la mejora de los ingresos”.

Otra conclusión que se refleja es el peso que las tiendas están logrando, como canales de comercialización en los sectores rurales. Se evidencia un mayor aumento en la compra en estos almacenes locales,  con un 37% y una disminución de las adquisiciones en mercados locales y supermercados. La producción propia y la compra directa a productores son las fuentes que menos aumentaron.

En este sentido, productores como Danny Numerable, joven emprendedor de la provincia del Guayas, comenta que debido las restricciones de movilización y los confinamientos adoptados para frenar los contagios del COVID-19, tuvo que parar la elaboración de sus productos agrícolas, ya que se suspendieron las ferias en las que exponía y comercializaba sus emprendimientos. Señala, que como un aporte a fortalecer la seguridad alimentaria en su provincia ha retomado la elaboración de pulpas de fruta.

Los resultados obtenidos en la encuesta han sido ampliamente discutidos en el espacio del GDR-Ecuador. Con cada uno de estos insumos, los integrantes plantearon una serie de temas clave enfocados en los ejes de: producción, transformación, distribución, comercialización, consumo y manejo de residuos; para mitigar los impactos detectados, junto con la fortaleza de los SAS. La sistematización de los planteamientos, serán presentados en la próxima sesión del grupo en junio 2021.

 

 

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