Tras la presentación del Sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, en varias regiones de Chile se ha decidido decretar emergencia climática con el objetivo de enfrentar las consecuencias que está acarreando a los territorios el avance de la desertificación y la menor disponibilidad de agua.

Para Daniela García Grandón, investigadora principal de Rimisp: “Las ciencias sociales son fundamentales para navegar las causas, efectos y respuestas al cambio climático a escala humana”. Dentro de las áreas que necesitan ser abordadas desde las ciencias sociales, la doctora en Sociología nombra tres en las que existen brechas de conocimiento y acción que pueden ser abordadas desde Rimisp:

  1. Explorar cuáles políticas públicas y redes político-sociales contribuyen a conformar respuestas transformativas al cambio climático a nivel local o nacional.
  2. Examinar las actitudes de los productores apícolas para enfrentar y adaptarse al cambio climático, para entender sus decisiones e implementar estrategias, especialmente, los pequeños productores.
  3. Fortalecer distintas dimensiones del capital social ya que la capacidad adaptativa del rubro depende de la habilidad de actuar de forma colectiva para enfrentar las amenazas que se imponen debido a la variabilidad del clima y su cambio.

Por último, Daniela García Grandón indica que al discutir sobre adaptación al cambio climático se debe considerar: “Mejorar la comunicación de las instituciones y el intercambio de información con los apicultores; invertir en programas que establezcan vínculos entre los apicultores, asociaciones de ellos y las instituciones; y conectar a las y los apicultores con recursos externos en emergencias y crisis para recibir recursos de forma rápida”.

Fortalecimiento del capital social de los apicultores de O’Higgins

El proyecto “Generación y fortalecimiento del capital social de los apicultores de O’Higgins”, desarrollado en trabajo colaborativo junto a la Universidad de O’Higgins (UOH) y Fraunhofer Chile y con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), busca generar una “Hoja de Ruta” para resolver las brechas sociales y productivas existentes en el sector apícola de la región de O’Higgins en Chile, a través de la investigación aplicada.

Andrea Müller, directora del proyecto y profesora asistente del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales de la UOH, aborda los principales desafíos del proyecto y la forma en que los productores apícolas pueden adaptarse al impacto de la emergencia climática.

¿Cuáles son los principales desafíos que aborda el proyecto para fortalecer el sector apícola de la región de O’Higgins?

A través del desarrollo del proyecto, nos hemos dado cuenta que falta generar instancias que apoyen la generación de confianza, cooperación y reciprocidad entre los diferentes actores que están involucrados en el rubro apícola. El proyecto contempla diferentes seminarios y talleres que se están realizando en modalidad online, para determinar los principales problemas que tienen los apicultores, lo que finalmente permitirá construir una “Hoja de Ruta”, la cual resumirá los desafíos que requieran de soluciones a corto, mediano y largo plazo.

¿De qué manera los productores apícolas de la región de O’Higgins enfrentan y se adaptan al cambio climático?

El cambio climático es un fenómeno que afecta a todos los rubros, específicamente en el rubro apícola se ve afectada la productividad. Por ejemplo la sequía afecta a todas las especies vegetales de los cuales las abejas obtienen su alimento, especies cultivadas o silvestres, por lo que cada año disminuyen en número y por ende, disminuye la cantidad de alimento que pueden obtener las abejas. Esto repercute directamente en la condición de salud de las abejas y de las colmenas, haciéndolas más propensas a sufrir enfermedades y por ende a tener una menor productividad. Los apicultores entonces deben adaptarse buscando nuevas fuentes de alimento para sus colmenas y/o entregarles suplementos nutricionales para que puedan estar en las mejores condiciones posibles para producir los diferentes productos que se obtienen de la colmena o realizar los servicios ecosistémicos como la polinización, con la menor mortalidad posible.

¿Por qué es importante que los apicultores fortalezcan su capital social para enfrentar las amenazas generadas por la variabilidad del clima?

Para enfrentar estas amenazas, es fundamental mejorar la integración, articulación y confianza entre los diferentes actores del rubro apícola. Siguiendo con el ejemplo de la alimentación, al asociarse los apicultores pueden optar a mejores precios de los suplementos nutricionales para sus abejas. Por otro lado, si trabajan en conjunto los manejos que deben hacer sobre sus colmenas, pueden controlar de mejor forma las enfermedades que las afectan, siendo estos tratamientos más efectivos y ahorrando en la cantidad de insumos que deben comprar. Debemos trabajar de manera organizada, colaborativamente y con pensamiento crítico. Solo así podremos resolver las brechas y problemas que se presentan en el desarrollo de la apicultura regional y sobre todo frente al cambio climático.

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