En el ámbito de la Escuela de Formación y Fortalecimiento para la Autonomía Económica y el Ordenamiento Territorial de las Mujeres Rurales, que se adelanta en los municipios de Pradera, Florida y Tuluá, en el Valle del Cauca, avanza el proceso de implementación del fotovoz.

Esta herramienta metodológica de recolección de información, mediante la cual, a través de toma de fotografías y la motivación del intercambio a partir de las imágenes, ha permitido que las mujeres participantes comparten sus aprendizajes y experiencias alrededor de temáticas prioritarias para la mejora de las condiciones de bienestar en sus territorios, tales como incidencia política, autonomía económica y participación en el ordenamiento territorial.

“También ha servido como instrumento para afrontar el miedo de hablar en público, lo cual conlleva a tener confianza en sí misma y reconocer que mis aportes también son importantes. Uno de los ejercicios que más me ha gustado es el de relatar quiénes somos, de dónde venimos, donde vivimos y cuál es nuestro sueño, creo que es un buen punto de partida para cualquier proceso de formación y capacitación” indicó Sandra Sánchez, integrante de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (Astracava) y enlace territorial del proyecto en el municipio de Tuluá.

Cabe señalar que la Escuela, es una estrategia de formación y fortalecimiento organizativo de las mujeres rurales que se desarrolla dentro del proyecto “Territorios en Diálogo: Inclusión y Bienestar Rural”, liderado por Rimisp en alianza con el Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y el eje de Mujer y Familia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (ASTRACAVA). En ella, se propicia el diálogo y el ejercicio de la participación política, a través de la construcción de una agenda territorial en torno a la cual se propende la convergencia de diversos actores territoriales.

Por su parte, María Catalina Gómez Dueñas, investigadora del IEI, manifiesta que la herramienta del fotovoz se ha articulado de distintas maneras y objetivos a la estrategia pedagógica de la Escuela. “Uno de ellos ha sido afianzar y fortalecer los conceptos que las mujeres han aprendido en cada uno de los módulos, esto lo hacemos a través de una guía en la que ellas responden a unas preguntas dinamizadoras alrededor de las temáticas de cada uno de los módulos, la experiencia que implicó la sesión y la relación que esto tiene con sus territorios. A través de esta herramienta contribuimos a que ellas continúen reflexionando no solo en las jornadas de capacitación, sino que se extiendan por días posteriores”.

Otro de los logros alcanzados con el uso de esta herramienta es la sistematización del proceso a través de las voces de las mujeres, quiénes construyen una narración de lo realizado y los aprendizajes adquiridos. Asimismo, a través de los ejercicios de fotovoz propuestos, las participantes han fortalecido su autoestima y poco a poco se han apropiado de esta herramienta. “Para ellas el hecho de verse y escucharse cuando presentamos los ejercicios de fotovoz de cada una ante todas las demás,  les genera mucha más confianza en sí mismas, se van dando cuenta a medida que han pasado los módulos que ellas son capaces de hacer este tipo de contenido, que son creativas, propositivas y que sus conocimientos y saberes son valiosos para dar cuenta no solo de sus experiencias como mujeres, sino también de lo que pasa en sus territorios y de las propuestas que tienen y esto contribuye también a la incidencia política de ellas, en la medida en la que ésta no puede lograrse sin tener como base o fundamento la confianza que tengan las mujeres en sí mismas, como organizaciones o como articulaciones, y en ese sentido ese es otro  objetivo que se cumple” agregó María Catalina.

A través de la herramienta del fotovoz, las mujeres participantes de la Escuela han logrado documentar algunas de sus realidades. Sandra indica que ha documentado la biodiversidad de su territorio y las diferentes figuras de ordenamiento que existen, como las áreas protegidas, y la Reserva Forestal Nacional, así como la propuesta de constitución de la Zona de Reserva Campesina de Tuluá. “He documentado también algunas de nuestras demandas como la implementación del Acuerdo de Paz, que nos permitirá ejercer los liderazgos sin ningún temor y transitar por el territorio con seguridad como lo merecemos. También he aprendido en el desarrollo de los ejercicios, que combinando los relatos de todas las escuelantes se fortalecen los conocimientos y construimos un mejor bienestar para las mujeres de hoy y las del futuro”, agregó.

El uso de fotovoz, además, ha contribuido a la construcción y priorización de temáticas para la agenda territorial de las mujeres de estos municipios. Así, a través de estos ejercicios se promueve el conocimiento de lo que está pasando en los distintos municipios donde se realiza la Escuela, Pradera, Florida y Tuluá en el Valle del Cauca, de tal manera que las mujeres pueden identificar semejanzas y diferencias en sus experiencias para trabajar por una agenda mancomunadamente.

Para Sandra al ser esta una agenda construida con base en sus realidades “se convertirá en el reflejo del diario vivir de las mujeres campesinas. Por eso es importante visibilizar el ejercicio de la fotovoz, ya que nos ayudará para dar a conocer todo lo que hacemos y nuestro gran aporte político, económico, social, cultural y ambiental; además aspectos fundamentales para las mujeres campesinas como la economía del cuidado, de las semillas y la soberanía alimentaria que venimos adelantando y proponiendo, puntualizó.

Foto: Comunicaciones Instituto de Estudios Interculturales – Universidad Javeriana de Cali.

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