El programa “Territorios en Diálogo” Inclusión y Bienestar Rural”, desarrollado en Colombia por Rimisp en alianza con la línea de investigación en Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y el eje de mujer y familia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (ASTRACAVA), focaliza su trabajo en los municipios de Pradera, Florida y Tuluá en el departamento del Valle del Cauca. El proyecto se adelanta además, en varios países de Latinoamérica como México, Perú, Chile y el Salvador, y su objetivo es contribuir a la generación de dinámicas de desarrollo territorial inclusivo en zonas rurales que vinculen a actores públicos, privados y de la sociedad civil fortalecidos para la incidencia política.

El departamento del Valle del Cauca, ha sido uno de los más impactados por el Paro Nacional que ya completa dos meses. El descontento generalizado de la sociedad debido, entre otros aspectos, a los altos índices de pobreza (34% para el año 2020 según cifras del DANE) que se exacerbaron con la pandemia, han provocado una gran movilización social, liderada principalmente por las y los jóvenes, quienes han hecho presencia en las calles para ejercer su legítimo derecho a la protesta a través de diversas acciones como marchas y expresiones culturales, la mayoría de ellas pacíficas. Sin embargo, la confrontación vivida durante esta coyuntura ha dejado una situación muy difícil y preocupante en términos de DDHH, especialmente en su capital Cali, donde más de 45 personas han sido asesinadas, según datos de organizaciones de DDHH como Indepaz. En el caso particular de los municipios de Pradera, Florida y Tuluá, en los que se ejecuta el proyecto, la situación más grave se ha vivido en Tuluá donde se han registrado seis asesinatos.

Pese a este difícil escenario desde el programa Territorios en Diálogo, el Paro Nacional, ha sido asumido como una oportunidad para avanzar en la consolidación de una agenda territorial sobre temas claves para la Juventud y las Mujeres Rurales, los cuales fueron incluidos en el pliego de peticiones presentado por el comité del paro y diversas organizaciones sociales en los espacios de diálogo habilitados por los gobiernos locales para la búsqueda de soluciones a esta situación, como en el caso del proceso adelantado en el municipio de Pradera.

Para Patricia Uribe, Representante del Eje de Mujer Rural y Familia en la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (Astracava) y enlace territorial del proyecto en este municipio, “la situación actual también se presenta como una oportunidad en la medida en la que se pudo avanzar en que el alcalde y la fuerza pública escucharan nuestras exigencias. En Pradera, se abrió el espacio del pliego de exigencias que necesitamos y esto permitió incluir la voz de varios sectores que también se están movilizando. Salieron seis puntos entre ellos jóvenes y mujeres en ejes de sector rural y en esa identificación avanzamos en incluir propuestas como el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), insistir en la plena implementación del Acuerdo de Paz, las Zonas de Reserva Campesina, y proyectos productivos para mujeres víctimas del conflicto armado. Es una oportunidad de retomar y hacer seguimiento a los PDET”.

Por su parte, María Catalina Gómez Dueñas, investigadora de la Línea de Investigación en Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial del Instituto de Estudios Interculturales, manifestó quelos proyectos deben articularse y ver cómo pueden sumar a lo que está sucediendo en los territorios, en este caso particular el proyecto se ha visto nutrido por esas realidades y el reto es poder ver de qué manera se alimentan estos ejercicios que se han dado. Otro gran desafío es visibilizar y fortalecer la voz de las mujeres rurales en los espacios de diálogo con la institucionalidad”.

El programa “Territorios en Diálogo” en Colombia tiene como prioridad la construcción de una agenda sobre juventud y mujeres rurales con enfoque territorial, incluidas representantes campesinas, afro e indígenas, lo cual significa un aprendizaje para la región, “seguramente los otros países han podido avanzar en otros ritmos y otras formas, pero en Colombia la situación ha sido compleja,  en primer lugar por la pandemia y luego por el paro y creo que aquí el reto es ver como los proyectos se acoplan a la situación de los territorios, es ahí cuando lo territorial tiene un sentido, buscar el diálogo y luego comparar las experiencias para fortalecer el objetivo del proyecto. Por eso es importante analizar las particularidades de cada país. El paro dio cuenta de la pertinencia que tienen los temas que se vienen trabajando” puntualizó María Catalina Gómez.

Por su parte, Patricia afirma que centros de investigación como Rimisp o el Instituto de Estudios Interculturales, son canales que permiten visibilizar el trabajo que las organizaciones han adelantado “poder mostrar los avances que las comunidades han realizado en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y tener una interlocución directa con las administraciones fortalece el desarrollo de las comunidades”.

A pesar de los desafíos a los que se enfrenta el proyecto, debido a que las organizaciones y los territorios por ahora están en función de dinámicas como el Paro Nacional; tanto el Instituto de Estudios Interculturales como Rimisp, han continuado acompañando y colaborando en los ejercicios de diálogo, de negociación y construcción de espacios que se proyectan como participativos en función de lo que las organizaciones y actores territoriales han considerado pertinente, teniendo en cuenta que las comunidades ahora buscan espacios de implementación y  veeduría de los PDET en los territorios.

Finalmente, para María del Pilar Bernal, investigadora de Rimisp y coordinadora del proyecto en Colombia “en el Paro han confluido múltiples reclamos y crisis de los distintos sectores de la población. En el caso de municipios como Pradera y Florida, estas demandas están directamente conectadas con el anhelo de implementar de manera efectiva el Acuerdo de Paz a través de la puesta en marcha de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial. Esto permitirá avanzar en la construcción de una agenda de desarrollo territorial tal como las organizaciones y poblaciones que se han sumado a la movilización social, lo han manifestado.”

 

 

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