Para Colombia, como para el resto de países de América Latina el 2021 fue un año complejo debido a los impactos que la pandemia del COVID-19 tuvo sobre la población, especialmente rural, en temas como pobreza y seguridad alimentaria. Sumado a esto, en el primer semestre del año el país vivió un prolongado Paro Nacional con diversas jornadas de movilizaciones sociales las cuales fueron intervenidas violentamente por la fuerza pública y generaron decenas de muertos y heridos.

Pese a este escenario, la oficina Rimisp en Colombia, logró encontrar los caminos y herramientas para avanzar con el trabajo y las actividades programadas y continuar en su labor de propiciar el diálogo y fortalecer las capacidades de los habitantes de los territorios rurales de Colombia.

“Por un lado, logramos avanzar en las distintas regiones donde tenemos trabajos de investigación y de intervención con comunidades, en especial en Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Huila. A pesar de los atrasos por las situaciones que se presentaron durante el primer semestre, en el segundo semestre logramos ponernos al día en nuestros compromisos y productos tanto en los proyectos regionales como en los proyectos país. Generamos nuevas alianzas y pudimos seguir aportando en las discusiones e instrumentos de la paz y el desarrollo territorial”, indicó Carlos Córdoba, director de la oficina Rimisp en Colombia.

En el caso del Valle del Cauca, región en la que se ejecuta el proyecto Territorios en Diálogo,Inclusión y Bienestar Rural, se acompañó el proceso de formación en fortalecimiento de capacidades para la incidencia de líderesas de los municipios de Pradera, Florida y Tuluá, el cual se concretó con la priorización de iniciativas y acciones que integran una agenda territorial cuya construcción contribuirá a mejorar las condiciones de bienestar en su territorio. De esta manera, se promovió el acercamiento de estas mujeres con distintas instancias de los gobiernos locales con el objetivo de encontrar puntos de articulación y rutas para avanzar en la realización de dichas iniciativas y alcanzar una incidencia efectiva. También, se avanzó en el diseño de una encuesta aplicada en estos municipios con el propósito de conocer, desde las dimensiones priorizadas por los actores locales, las condiciones de bienestar en sus territorios.

De la misma manera, en el marco del proyecto Observatorio Territorial que se adelanta en los departamentos de Cauca y Nariño, se logró la consolidación de una red de 42 organizaciones de la sociedad civil  con el objetivo de medir y visibilizar la transformación territorial de municipios priorizados en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), para así hacer seguimiento y evaluación a las políticas públicas de desarrollo territorial y contribuir a la construcción de paz.

Por otro lado, con el proyecto Siembra Desarrollo, que se lleva a cabo en los departamentos de Huila y Nariño, se desarrolló el levantamiento, análisis y divulgación de la Encuesta de Seguridad Alimentaria, con la cual se logró llamar la atención a los gobiernos territoriales sobre la inseguridad alimentaria ocasionada por la pandemia en estas regiones. Además, se establecieron espacios como los Grupos de Diálogo Rural y grupos focales en los que, de la mano de la institucionalidad y las organizaciones productoras, se avanzó en la discusión y búsqueda de acuerdos que confluyan en el fortalecimiento de sistemas agroalimentarios sostenibles. De igual manera, se apoyó en el diagnóstico y formulación de planes de mejora para 15 organizaciones productivas del norte del Huila en el aprovechamiento de la oferta institucional y el acceso al programa de compras públicas locales y en la formulación de los lineamientos de la estrategia de investigación para el intercambio y protección de semillas nativas tradicionales con fines alimentarios en el departamento de Nariño.

La oficina Rimisp en Colombia también logró la construcción de dos documentos que aportan al dialogo de la agroecología en el país, a través del proyecto Agriculturas Familiares y Transiciones Rurales en Colombia. El primer documento aporta evidencia desde diferentes métodos y fuentes, en los que se incluye un análisis cuantitativo de fuentes secundarias para hacer una descripción sistemática de la agricultura familiar en Colombia y una revisión de literatura sobre procesos de transición rural identificados en las regiones de Boyacá y Quindío con importantes avances. El segundo documento aporta un análisis cualitativo a la discusión de la agroecología a partir de grupos focales, entrevistas a profundidad y ejercicios de observación.

Asimismo, con el proyecto de Fortalecimiento de capacidades territoriales para la alineación de los instrumentos de planeación, programación y gestión fiscal territorial con las iniciativas y proyectos PDET para la Agencia de Renovación del Territorio (ART), se logró la realización, el ajuste y la adaptación de tres cartillas para adecuar los instrumentos de Planeación, Programación, Gestión Fiscal Territorial y control ciudadano al contexto de implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), teniendo en cuenta las características particulares de los municipios de Cáceres, Segovia e Ituango de la Subregión del Bajo Cauca y Nordeste Antioqueño y El Charco, Ricaurte y Barbacoas de la Subregión de Pacífico y Frontera Nariñense y los retos en materia de implementación de las iniciativas que fueron priorizadas a partir de un ejercicio participativo.

El desarrollo de estos instrumentos constituye una importante herramienta de trabajo para para las alcaldías y equipos municipales que tienen la responsabilidad de incluir dentro de sus planes de desarrollo e instrumentos de planeación y financiación la implementación de las iniciativas PDET de su jurisdicción municipal. Con la implementación de estas iniciativas se contribuye a su vez con el cierre de brechas de pobreza y desarrollo territorial entre estos municipios y el resto del país y se realiza un aporte para la construcción de paz territorial, objetivos para los cuales fueron creados los PDET.

Igualmente, en el proyecto de Construcción de la estrategia de género y relevo generacional del programa INCAS global+ en cinco cadenas productivas: Cacao, Café, Banano, Palma de aceite y Caucho para (GIZ), se realizó un diagnóstico en el que se utilizaron diferentes fuentes de recolección de información y análisis de variables sobre estereotipos de género como economía del cuidado, acceso a la educación, acceso a crédito, acoso, violencia, cumplimiento de legislación laboral, seguridad, participación en asociaciones y empresas, y la identificación de iniciativas de desarrollo rural en el marco del posconflicto.

Con este proyecto se logró contar con un diagnóstico actualizado en materia de género en los departamentos de Antioquia, Magdalena, Caquetá, Meta y Huila, teniendo en cuenta los datos oficiales, la percepción de productores y asociaciones, instrumentos de planeación como los planes de desarrollo departamental y las oportunidades en materia de posconflicto.

“Otros temas en los cuales tuvimos participación fueron la evaluación del Kit de Planeación Territorial y la estrategia gobierno al plan del Departamento donde pudimos proponer ajustes a estas herramientas para su uso en los municipios y departamentos del país. De igual forma preparamos para la FAO Colombia cinco informes de seguimiento a las políticas y medidas tomadas por el gobierno nacional, en el marco de la pandemia, que impactaran los temas de desarrollo rural”, indicó el director.

Para el año 2022, la oficina de Rimisp en el país, tiene como desafío la coyuntura que impone el año electoral, Carlos Córdoba afirma que “el aporte más grande que puede hacer Rimisp, además de continuar con los proyectos regionales y ampliar la participación en proyectos tanto nacionales como locales, está en ayudar a visibilizar los retos del desarrollo rural y territorial en el debate electoral”. Asimismo, se tiene proyectado ampliar la participación de Rimisp en los procesos territoriales en Colombia que son apoyados por la cooperación internacional y empezar a liderar otros: “Tenemos pensado terminar de construir la línea de trabajo y liderar la discusión regional de conflictos socio territoriales” agregó.

Además de esto, otro de los objetivos para el próximo año es liderar el funcionamiento de dos observatorios. Por un lado, poner en marcha todas las herramientas del Observatorio Territorial de la Sociedad Civil Cordilleras Pazcíficas y, por otro lado, liderar con el comité técnico regional la reactivación del Observatorio Regional de Género.

 Finalmente, “esperamos contar con una propuesta sobre los principales retos del desarrollo territorial y rural como insumo para la discusión del próximo Plan Nacional de Desarrollo en Colombia, puntualizó Córdoba.

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