Señor director:

La industria del salmón en Chile es una de las experiencias de innovación y colaboración público privada más sorprendentes de los últimos 20 años. Lamentablemente, la industria no es noticia por esto, sino por problemas ambientales que oscurecen una historia que podría ser brillante.

Industria y Estado se encuentran hace tiempo discutiendo la manera de enfrentar los problemas ambientales. La industria deberá ser más responsable con el medioambiente si desea mantener el negocio vivo. El Estado necesitará más protagonismo si desea que esta fuente de divisas y actividad económica generadora de empleos continúe su desarrollo.

Pensar que los problemas del salmón son sólo con el medioambiente es una segunda miopía. La industria acuícola cambió el rostro de Puerto Montt y Chiloé. Numerosas personas se integraron a empleos con creciente formalidad. El mercado del trabajo alcanzó a mujeres y jóvenes de manera masiva, pero este avance sin contrapesos también afectó la cultura y la identidad de una de las zonas más especiales del país.

Una industria con este éxito económico puede seguir adelante sin resolver esta contradicción o, por el contrario, pensar el desarrollo del salmón desde el territorio. Salmón e identidad cultural y patrimonial pueden ser socios en mercados exigentes que valoran inocuidad, pero también responsabilidad. La miopía ambiental se encuentra en tratamiento, aprovechemos el paso por el oculista y corrijamos también la miopía social.

Eduardo Ramírez
Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

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