La ciudad italiana de Altomonte y la comunidad peruana de Oropesa sellaron un pacto de amistad en el marco de la Gran Fiesta del Pan.
El jueves 30 de abril de 2009, en el marco de la Gran Fiesta del Pan organizada anualmente en la ciudad italiana de Altomonte, en la provincia de Cosenza, se llevó a cabo un “Pacto de Amistad” entre Altomonte, representado por su alcalde Gianpietro Coppola, y la comunidad peruana de Oropesa, representada por su alcalde Mario Samanez Yáñez.
Este Pacto es el primer paso para la firma del hermanamiento entre las dos comunidades que se realizará en Oropesa, en octubre del 2009, durante la Fiesta del pan del municipio andino.
El elemento que une a las dos comunidades geográficamente tan distantes es el pan, pero no cualquier pan, sino el pan tradicional producido a través de recetas antiguas y cocido en hornos de leña. Esta tradición se celebra en una fiesta que reúne a toda la población de Altomonte y atrae a miles de visitantes.
La participación de la delegación peruana en la Gran Fiesta del pan ha sido posible gracias al trabajo y contribución continua del alcalde de Oropesa, Mario Samanez Yáñez, el alcalde de Altomonte Gianpietro Coppola, el asesor al turismo de Altomonte, Enzo Barbieri, Valeria Fagiani del GAL Valle del Crati, Maria Fonte de la Universidad de Nápoles Federico II, Claudia Ranaboldo de Rimisp, Cesar Sotomayor de AGRORURAL, Rosario Valer del Proyecto Corredor Puno-Cusco, Raúl Hopkins y Roberto Haudry del FIDA, Raúl Hernández del Instituto de Estudios Peruanos y Pierfranco Costa joven colaborador del GAL y de la ciudad de Altomonte.
La Gran Fiesta del Pan de Altomonte, ahora en su tercera edición, es un evento organizado por la Administración Municipal. Se trata, como señala el alcalde, de "un recorrido gastronómico y cultural suspendido entre la historia y la tradición. La iniciativa tiene el objetivo de revalorizar la cultura del pan, alimento principal de la mesa mediterránea, tanto desde el punto de vista antropológico y social, como desde los aspectos dietético-alimentario y productivo”. El evento, que incluye programas de diverso tipo - culturales, educativos, artísticos- se desarrolla principalmente en el casco antiguo de la ciudad donde, por la ocasión, los hornos de leña de muchos hogares están abiertos y puestos a disposición para los diversos panaderos invitados.
El tema de esta edición, celebrada entre el 30 de abril y el 3 de mayo, fue "El pan de la paz". Participaron de ella invitados extranjeros de Israel y Perú.
La delegación de Oropesa de Cusco estuvo integrada por el alcalde Mario Samanez Yáñez, una joven panadera, Liz Castelo y Rosario Valer Gutiérrez, asesora del Proyecto Corredor Puno-Cusco, programa de desarrollo muy importante en la zona.
Desde Israel estuvo presente el Grupo de Teatro Arco Iris, dirigido por Angelica Edna Calò Livne, fundadora de la asociación Beresheet LaShalom (www.beresheetlashalom.org). Los jóvenes estudiantes israelíes pertenecientes a diferentes culturas y religiones - judía, musulmana, cristiana - pusieron en escena la obra "Pan para la Paz".La Gran Fiesta del Pan comenzó con una reunión en los jardines de Cosenza, la capital de la provincia, donde después de una breve actuación del Grupo Teatro Arco Iris se distribuyó “el pan de la paz” para los niños de las escuelas primaria y media de la provincia.
En los días siguientes, los hornos de leña de la villa medieval de Altomonte estuvieron encendidos y recibieron a panaderos de muchos países de Calabria, de otras comunidades italianas, de Oropesa y de Israel. La red de televisión nacional dedicó varios minutos al proceso de elaboración del pan peruano, entrevistando tanto a la joven panadera como al acalde peruano, que a lo largo de la mañana ayudó a hornear el pan de Oropesa. En ocasión de la inauguración del Museo de la Alimentación, donde la delegación peruana donó un vestido tradicional, se firmó el “Pacto de Amistad” que se celebró mediante el intercambio de regalos.
Durante el evento se realizaron varios actos como exposiciones fotográficas, conferencias, el espectáculo del grupo juvenil de teatro Arco Iris, degustación de vinos, el hermanamiento entre el "Pan de la paz" y el "Vino de la Paz", vino que hace varios años el productor friulano Luigi Soini produce y distribuye en las mesas de los grandes jefes de estado del mundo.
El aroma del pan ha sellado una alianza de solidaridad y simpatía entre todos los participantes y el hermanamiento entre Altomonte y Oropesa ha atraído el interés de otras "ciudades del pan" como por ejemplo Genzano, un pueblo cercano a Roma, donde se produce un pan delicioso que cuenta con una protección de marca europea y que se ha propuesto de participar en la fiesta del pan en Perú en octubre.
Breve información sobre los municipios de Oropesa y Altomonte
Altomonte es una encantadora pequeña ciudad con aproximadamente 5.000 habitantes, situada en el interior de las colinas de Calabria, la región más sureña de la península. El antiguo pueblo que conserva la apariencia medieval tanto en su conformación urbana como en su arquitectura civil y religiosa, es parte del club de los “Borghi piú belli d’ Italia” (los pueblos más bellos de Italia), de la Asociación Ciudad del Pan y recientemente obtuvo el reconocimiento de la Bandera Verde- CIA (Confederación Italiana de Agricultores). El pequeño centro es sede de numerosas iniciativas culturales, muchas de las cuales se dedican al teatro, otras se orientan a la valorización de las tradiciones y los productos locales. Entre éstas últimas se encuentra el pan que en Altomonte como en los centros vecinos tiene una particular calidad. Forman parte de la tradición local algunas "variaciones" del pan, especialmente productos secos, como “frese” y “taralli”. El origen histórico de estos dos productos se encuentra en el hecho que el pan no se preparaba todos los días, por lo tanto era necesario disponer de productos secos que podían ser almacenados por más tiempo.
Oropesa es una ciudad de los Andes peruanos, cercana al famoso Machu Picchu, tiene aproximadamente 8.000 habitantes, de los cuales el 90% está dedicado a la elaboración de un pan ligeramente dulce, con sabor a semillas de anís y canela, famoso en el país por su calidad y bondad. Por lo general son las mujeres quienes producen la masa y hornean el pan a leña. Aunque no hay una cooperativa o una asociación de productores, el pan de Oropesa se vende en muchos lugares en el Perú y se exporta a algunos países de América Latina.
Durante las fiestas religiosas como la Semana Santa o Corpus Christi, el pan se elabora en forma diferente pasando de una forma circular a una trenza bien elaborada, también se hacen caballos para los niños pequeños y muñecas para las niñas.
La Gran Fiesta del Pan vista por ... ... ....
...Valeria
La apertura de la Gran Fiesta del Pan a experiencias internacionales ha sido el elemento que me quedará más en la memoria de estos cuatro días. No se trata solamente de "la ruptura del aislamiento" al que tanto apunta la Comisión Europea, sino que se trata del contacto entre las experiencias humanas, vidas y culturas que hacen reflexionar, enriqueciendo a las personas. De los amigos peruanos me sorprendió su gran dignidad, la conciencia de su rol oficial, desarrollado con corrección y rigor y al mismo tiempo la capacidad de expresar con naturalidad emociones: la emoción frente al espectáculo de los jóvenes israelíes, el dolor por la partida, el cariño para todos nosotros. Por último, la profunda sencillez que llevó el alcalde a trabajar haciendo el pan junto a Liz y Liz al hablar del pan de Oropesa con una calma inesperada ante las cámaras de la televisión italiana.
El grupo de israelíes trajo un mensaje de paz y una experiencia tan fuerte que no se puede explicar con palabras. Invito a todos a visitar su página Web y espero que ellos también puedan estarpresentes en Oropesa el próximo mes de octubre. Más allá del teatro y el mensaje de paz, quiero expresar la profunda admiración que siento por estos jóvenes que integran el grupo. En los días de la Fiesta caminaban por las calles de Altomonte bailando como elfos, se levantaban en la madrugada para producir el pan, ayudaban a los organizadores en todo, a pesar de que nadie se lo había pedido, siempre con la sonrisa de la juventud y de la alegría combinada con el rigor y la disciplina que a veces me parece que nosotros hemos perdido y que creo que son elementos esenciales para crecer en serio. No creo que sean cosas del azar, creo que, además de la dura realidad y la vida diaria que empuja a crecer rápidamente, está también la contribución de adultos esplendidos como Angelica Edna Calò Livne e Yehuda Calò Livne, coordinadores y guías del grupo.
...Maria
Una de las cosas que más me llamó la atención en la Gran Fiesta del Pan fue la importancia que los amigos peruanos dieron al valor simbólico, cultural del pan, sin negar su importancia como base de la alimentación en un mundo dominado por paradojas insoportable. Es suficiente pensar en los mil millones de personas que, en el mundo, padecen hambre, mientras que otros mil millones sufren enfermedades relacionadas con la obesidad.
Sin embargo es precisamente el hecho que el pan sea “alimento básico”, alimento de primera necesidad, lo que le otorga su específico valor cultural. No podemos hablar acerca del caviar y lo champagne de la misma manera en que hablamos del pan.
El pan está ligado culturalmente al Mediterráneo y a través del Mediterráneo al mundo llamado “occidental”, pero el valor que lleva consigo lo comparten todos los alimentos básicos de las diferentes culturas, desde Oriente a África, desde los países del trigo a los países del arroz, a los países de la yuca, del mijo, del maíz.
Esto nos lleva a una necesidad común, la de alimentar nuestra vida, la vida de todos los hombres y mujeres en la tierra, es el fuerte mensaje de paz, que trasmitieron los chicos de Beresheet LaShalom Fundation, a pesar de que viven en una situación difícil de conflicto y de guerra en su país. Estoy agradecida con ellos, por haber aceptado e involucrado en su alegría a mi hijo Giuseppe, regalándole su amistad.
Precisamente porque es un alimento básico, el pan se respeta, no se puede desperdiciar, se comparte con los que no lo tienen, sedivide con los amigos: trae consigo un mensaje de amistad, de fraternidad, de solidaridad, como quiso subrayar el Pacto de Amistad entre la ciudad de Altomonte y la localidad de Oropesa en Perú.
En el nombre del pan, seguiremos trabajando por un mundo en paz, por un mundo más justo.
Texto preparado por Valeria Fagiani, Administradora Delegada del Grupo de Acción Local (GAL) del Valle de Crati, y Maria Fonte, Docente de Economía Agraria de la Universidad Federico II, Napoli.